7

ene
2015

El OmniProcessor recicla los excrementos para producir agua potable y electricidad, y Bill Gates lo ha probado.

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Bill Gates, en su empeño por hacer mejor la vida de las personas de los países en vías de desarrollo, nos presenta en su blog un proyecto de su Fundación Bill y Melinda Gates, el OmniProcessor, una máquina que convierte los desechos humanos en agua potable y electricidad.
Su funcionamiento es sencillo, la máquina extrae agua de las aguas residuales y una vez secos, los desechos, son incinerados para generar vapor. Este vapor se convertirá en agua potable y en electricidad.

Según Gates, en el mundo existen unos 2.500 millones de personas tienen problemas de potabilidad del agua, así como de saneamiento y tratamiento de fecales, que en la mayoría de los casos acaban contaminando el suministro de agua, provocando la muerte de unos 700.000 niños cada años y merma su desarrollo pleno mental y físico.
La idea es desarrollar formas seguras y asequibles para deshacerse de los desechos humanos, sin embargo, los inodoros al estilo occidental no son opción, pues requieren de una infraestructura masiva de alcantarillas y no es factible para los países pobres.
La fundación lanzó un llamado para esta solución, una idea era reinventar el inodoro, de tal forma que los desechos pudieran ser reciclados y convertidos en otra cosa, y apareció la idea de esta planta de tratamiento, de la mano de dos ingenieros brillantes, Peter Janicki y Doulaye Koné.
Una máquina como el OmniProcessor puede procesar los residuos de 100.000 personas, producir hasta 86.000 litros de agua potable al día y 250kw de electricidad.
Actualmente, sólo hay una máquina en Seatle, pero pronto habrá otra en Dakar, Senegal, donde estudiarán todo el proceso local, desde conectarse a la comunidad, hasta elegir el lugar más conveniente. Sin embargo, según Bill Gates, se podría tardar muchos años para que el OmniProcessor esté instalado y utilizado ampliamente, pero ha quedado impresionado con la ingeniería de Janicki, y con su modelo de negocio, pues la planta no sólo serviría para mantener los desechos humanos fuera del agua potable, sino convertir los residuos en un producto con un valor de mercado. Como dice la vieja expresión, “la basura de un hombre es el tesoro de otro hombre”.


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